Jason Momoa volvió a JOLLY y esta vez cambió los sets de Hollywood por algo mucho más íntimo: un buen plato de ramen.
El actor llevó al equipo a uno de sus lugares favoritos para comer, donde hablaron de comfort food, recuerdos personales, carrera, gustos fuera de cámara y esas pequeñas cosas que muestran al Momoa más real: relajado, divertido y conectado con sus raíces.
Entre platos, regalos y risas, también intentaron un reto bastante particular: crear una pieza de ramen de un metro, con espíritu de récord mundial incluido.
Una comida casual que termina siendo mucho más que una entrevista: una ventana al lado más humano de una estrella global.
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