Jeremy Grantham, cofundador de GMO y una de las voces más respetadas de Wall Street cuando se habla de burbujas financieras, acaba de lanzar una advertencia que va mucho más allá del mercado: para él, Estados Unidos está entrando en una etapa peligrosa de desigualdad, malestar social y pérdida de confianza en el sistema.
En una entrevista con The Diary of a CEO, Grantham afirmó que el nivel actual de desigualdad en Estados Unidos ya se parece al de países como Brasil y México. Su punto no es solo económico: cuando una sociedad se vuelve demasiado desigual, dice, empieza a romperse por los bordes.
Primero se nota en lo cotidiano. La gente no puede comprar una casa. No siente que pueda vivir mejor que sus padres. Se frustra, pierde confianza y empieza a votar contra quien esté en el poder, sin importar el partido.
Grantham pone como ejemplo los tiempos de respuesta de las ambulancias en Reino Unido. Según él, antes podían tardar alrededor de 12 minutos y medio; ahora, dice, pueden llegar a una hora y media. Para Grantham, ese tipo de señales no son simples fallas administrativas: son síntomas tempranos de una sociedad que empieza a deteriorarse.
El inversionista también recuerda que entre 1935 y 1975 Estados Unidos vivió una etapa excepcional: el crecimiento económico benefició a amplios sectores de la población, no solo a los más ricos. Pero desde mediados de los años 70, sostiene, la mayor parte de la riqueza nueva se ha concentrado en la parte superior de la pirámide.
Los datos actuales ayudan a entender su preocupación. Según cifras de la Reserva Federal, el 1% más rico de Estados Unidos posee alrededor del 31.6% de la riqueza del país, mientras que la mitad inferior de la población posee apenas el 2.5%.
La historia tampoco ofrece demasiado consuelo. Estudios como The Great Leveler, del historiador Walter Scheidel, han mostrado que las grandes reducciones de desigualdad a lo largo de la historia casi siempre han llegado después de eventos traumáticos: guerras masivas, revoluciones, colapsos estatales o pandemias. Grantham no lo presenta como deseo, sino como advertencia: si no hay una corrección política y económica, la historia suele corregir de formas mucho más violentas.
Pero su entrevista no se quedó ahí. Grantham también atacó el entusiasmo alrededor de SpaceX, diciendo que no cree que la compañía pueda cumplir promesas como las que se han vendido alrededor de Marte, minería de asteroides o crecimiento casi ilimitado. Incluso cuestionó la posibilidad real de vivir en Marte por los efectos de la baja gravedad, la radiación y el deterioro del cuerpo humano.
Sobre Bitcoin, su postura fue todavía más dura. Grantham dijo que no posee criptomonedas, que nunca las ha recomendado y que, en su visión, Bitcoin terminará llegando a cero, aunque reconoce que podría tardar mucho tiempo.
Aun así, su mensaje a los jóvenes no fue de miedo, sino de acción. A alguien de 33 años le recomienda moverse hacia la inteligencia artificial, asumir riesgos, aprender rápido e ignorar muchas de las reglas tradicionales. Para Grantham, la IA puede ser una burbuja financiera, pero también una revolución tecnológica real.
La advertencia central es clara: el problema no es solo si el mercado cae o no. El problema es qué pasa con una sociedad cuando demasiada riqueza se concentra en muy pocas manos, mientras millones sienten que el futuro dejó de pertenecerles.
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